Cuando se habla de objetos de aprendizaje se hace referencia, de acuerdo con Ramírez en Lozano y Burgos (2008), a “una entidad informativa digital desarrollada para la generación de conocimiento, habilidades y actitudes, que tiene sentido en función de las necesidades del sujeto y que corresponde con una realidad concreta.” (pp. 356-357). En este sentido los objetos de aprendizaje deben ser portadores de un contenido que debe estar en un formato digital y que permita su reutilización en las diversas plataformas tecnológicas en la educación a distancia. Además deben cumplir con características tales como ser generadores de conocimiento, habilidades y actitudes, estar enfocados en la persona para suscitar un aprendizaje significativo en ella, y ser correspondiente a una realidad concreta. Ante el inminente crecimiento de los objetos de aprendizaje, la Corporación de Universidades para el Desarrollo de Internet (CUDI), formó una serie de principios que sirven como guía en su creación. Algunos de estos son: considerar que el sujeto o la persona es el fin, el objeto de aprendizaje es un puente con una realidad específica, incluir distintos elementos, ser coherente con el objetivo que se persigue, ser reutilizable y rico en recursos. De acuerdo a lo anterior, los objetos de aprendizaje incluyen una parte pedagógica y una parte tecnológica. La primera de ellas considera que el sujeto debe tomar ciertos contenidos con el propósito de hacerse de un aprendizaje significativo, la segunda corresponde a la forma en que el objeto de aprendizaje será trabajado en alguna plataforma, y un elemento importante que permitirá que puedan ser identificados en un repositorio son los metadatos. Por lo tanto la creación de objetos de aprendizaje requiere de todo un equipo de trabajo, entre ellos, expertos en la materia, expertos en tecnología educativa, es decir, personas que conozcan la manera de fomentar un aprendizaje, informáticos, diseñadores gráficos, etc. Todos ellos deben sujetarse, en la creación de objetos de aprendizaje, a una serie de estándares internacionales que permitan tanto su operación como su reutilización, lo cual permitirá un gran aprovechamiento e integración en los sistemas de formación y educación.
Referencias
Lozano, A. y Burgos, J. (2008). Tecnología educativa en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. México. Limusa.
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