Para la elaboración de un modelo se deben tener en cuenta dos puntos importantes: el primero de ellos es identificar y describir cada uno de los elementos que componen el fenómeno de estudio y sus relaciones, así como las relaciones que tienen estos elementos, en su conjunto, con el entorno, y el segundo se refiere a la representación gráfica del fenómeno. De acuerdo a esta concepción y con el propósito de definir un nuevo modelo educativo centrado en el estudiante, identificaremos y describiremos los elementos que lo componen.
En el centro del modelo, se encuentra el alumno, que tiene características que lo distinguen como persona cognitiva. Lo que se espera de los alumnos en este modelo, de acuerdo con Lozano (2008), es que "se asuman como actores y sujetos principales de la acción educativa, adopten un rol más activo, estén dispuestos a emprender acciones de forma más independiente, se arriesguen a ejercer control sobre lo que aprenden y se vuelvan más conscientes sobre su forma de aprender." (p. 57).
El segundo nivel corresponde al profesor. Ellos también tienen características distintivas que se ven reflejadas en la forma en que facilitan el proceso de aprendizaje de los estudiantes. En este modelo, es importante que el profesor conozca a sus alumnos a través de un diagnóstico bajo dos vertientes: 1. Información general del estudiante y 2. Conocimientos previos que tiene sobre la materia. Como estrategias didácticas debe plantear situaciones de reto intelectual, fomentar la colaboración entre los alumnos y dar oportunidad para la discusión y la reflexión. Además, el profesor debe fungir como guía o facilitador más que como un mero transmisor de conocimientos.
El tercer nivel es sobre el área de conocimiento. En este caso, el modelo debe combinar de manera balanceada tanto la teoría como la práctica considerando que la naturaleza del área disciplinar determina, en cierta forma, el diseño instruccional de los cursos. El contenido temático debe ser revisado y adaptado cada cierto tiempo.
El cuarto nivel corresponde al contexto institucional. En este sentido, se debe tener en mente que las instituciones destinan recursos para el apoyo de estudiantes y profesores como servicios bibliotecarios, de informática, de apoyo académico, etc. Además van más allá al desarrollar diversas modalidades curriculares educativas como presenciales, educación a distancia, educación continua y educación abierta.
El quinto nivel se refiere al contexto socio-cultural. En este caso se debe considerar que, de acuerdo con Lozano (2008), "Las demandas sociales son el punto de partida de la institución educativa." (p. 64). En este caso, la preocupación primordial de una institución educativa es formar personas con capacidades para poder insertarse en el mercado laboral de forma productiva.
El sexto nivel es sobre marco filosófico de la educación. Este se refiere al establecimiento de objetivos que se pretenden alcanzar con el hecho educativo. Se deben definir claramente la misión y las ideas de la institución educativa y centrar, en esta misión, al alumno para que todas las acciones de giren en torno a él.
Referencias
Lozano, A. (2008). Tecnología Educativa en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. México. Limusa.
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